lunes, 16 de abril de 2012

LA FALSA PROMESA


Soy un mercader dueño de inmensas riquezas en todo el sentido de la palabra, voy a viajar para arreglar ciertos asuntos.
Para el viaje tome galletas y dátiles para alimentarme en el desierto.
Me fui cabalgando durante días y días, y llegue a mi destino, puse en regla todos los negocios y emprendí mi regreso. Agobiado por el calcinan te sol del desierto, vi un pequeño oasis a un lado del camino, y me dirigí hacia él. Llegue a la fresca sombra de los arboles descabalgue y me senté frente a un arroyo cristalino, saque del zurrón las provisiones que me quedaban. Fui arrojando los huesos de los dátiles a mí alrededor.
De la nada me apareció un genio de una estatura colosal y de horrible aspecto, esgrimiendo un descomunal alfanje. Su mirada lanzaba fuego, me dijo:
-          Acabas de matar a mi hijo y ahora tú también vas a morir.
Me cogió por los cabellos, y me agarró al suelo y alzo su feroz acero, dispuesto a descargarlo sobre mi cuello.
Rugue perdón y pregunte: ¿Qué crimen he cometido? ¿Cómo he podido matar a vuestro hijo si ni siquiera lo he visto?
-¿vas a negar que has arrojado los huesos de dátiles? Vocifero el genio.
- eso es verdad y no lo niego.
- pues has de saber – dijo el genio- que mi hijo pasaba a tu lado, le dio en el ojo uno de las huesos y fue fulminando por la muerte. Y tu su acecino, sufrirás la misma suerte.
El alfase se ajito sobre mi cabeza y sentí que llegaba mi último momento.
Soy inocente dije – acaso he matado a vuestro hijo pero lo hice involuntariamente. Tenéis que concederme vuestro perdón.
Me acorde de mi esposa e hijos, a los que ya no vería mas. ¡Escuchadme solo una palabra  ¡os pido una última merced antes de perder la vida. Dejad en suspenso vuestra sentencia, mientras me despido de mi familia, hago el testamento y ordeno mis negocios. Después, juro por dios del cielo y de la tierra que me tendréis aquí, dispuesto a entregaros mi cuello.
-          ¿Qué tiempo te llevara todo esto?- pregunto el genio
-          un año. Regresare al termino de este plazo y me someteré a tu voluntad.
-           No olvides que has jurado ante dios.
Diciendo estas fatales, palabras, el colosal genio desapareció. Y yo, después de recobrarme del susto, seguí caminando.
Llegue a casa, y fui recibido con gran alegría por mi familia, pero yo les explique con detalle la triste aventura y la clase de juramento que le tenía unido al genio. La revelación troco la alegría en lamentos, y mi esposa e hijos lloraron alegremente.
Pague mis deudas, repartí limosnas entre los pobre, obsequie a mis amigos valiosos regalos, concedí libertad a mis esclavos y repartí mi cuantiosa hacienda entre mis hijos. Tales asuntos me llevaron un año y había llegado la hora de partir.
AUQUE pensándolo bien el  genio no se debe acordar de esa promesa, yo mejor me quedare aquí con mi familia y empezare una vida de cero.
Días después sin previo aviso el genio se me apareció a mí y a mi familia en la hacienda muy molesto porque no había cumplido la promesa.
Yo le dije que me perdonara por haber incumplido mi promesa pero no me quería separar de mi familia. – el genio con un poco de compasión dijo: te reto a un duelo , si yo gano te matare a ti y a tu familia ay si tu ganas quedaras en libertad hasta que seas malo con alguien ese día yo te buscare y te matare a ti y a toda tu familia.
Yo acepte y el duelo fue una lucha con trajes de sumos, yo soy muy bueno en eso y los dos nos pusimos a luchar. Yo gane y el genio se alejo de mi vida para siempre.
Soy buena persona porque si no lo soy el genio me va a buscar, y me va a matar a mí y a mi familia.
FIN

No hay comentarios:

Publicar un comentario